6 Noviembre 2026
Cada 29 de octubre, las Naciones Unidas conmemoran el Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, una fecha que releva el valor social del cuidado y la importancia de avanzar hacia sistemas integrales, inclusivos y respetuosos de los derechos humanos, que respondan a las necesidades de todas las personas.
En este contexto, el jueves 29 de octubre se realizó el conversatorio “Entre apoyos y cuidados: experiencias y buenas prácticas educativas”, organizado por el Centro de Desarrollo de Tecnologías de Inclusión (CEDETi UC). La actividad convocó a representantes del ámbito académico, educativo y del Estado para reflexionar sobre las experiencias, los desafíos y las condiciones necesarias para garantizar los apoyos y cuidados que requieren los estudiantes con discapacidad en los establecimientos educacionales.
Uno de los principales hitos de la jornada fue el lanzamiento oficial de la investigación “Entre apoyos y cuidados: experiencias y buenas prácticas educativas”, desarrollada por CEDETi UC con financiamiento del Fondo Nacional de Proyectos Inclusivos 2026 (FONAPI) de Senadis y la colaboración del Centro de Justicia Educacional (CJE). El estudio se llevará a cabo en establecimientos educacionales de las regiones de Antofagasta, La Araucanía y Metropolitana.
“Avanzar hacia una educación inclusiva implica asegurar que cada estudiante con discapacidad cuente con los apoyos que necesita para participar, desarrollar su autonomía y ejercer plenamente su derecho a la educación, y para lograrlo, debemos escuchar sus experiencias y aprender de las buenas prácticas. El proyecto desarrollado por CEDETi UC, con financiamiento de Senadis, constituye una oportunidad para generar conocimiento aplicado y herramientas que contribuyan a fortalecer las prácticas educativas. Es fundamental que los resultados de este trabajo puedan proyectarse hacia las comunidades educativas y aportar a la mejora de los apoyos que reciben los estudiantes con discapacidad”, señaló el director nacional (s) del Servicio Nacional de la Discapacidad, Senadis, Jorge Juárez.
En tanto, la coordinadora de Proyectos de CEDETi UC, Jimena Luna, señaló que “hablar de apoyos y cuidados en educación es, ante todo, hablar de derechos. No se trata de ayudas que se entregan de manera voluntaria o que dependen de la buena disposición de una persona, sino de condiciones necesarias para que los estudiantes con discapacidad puedan participar, aprender y desenvolverse en igualdad de oportunidades. Por es, es fundamental generar evidencia, conocer cómo se están organizando estos apoyos en las comunidades educativas, reconocer las experiencias de quienes los hacen posibles e identificar las barreras que todavía persisten”.
La investigación busca generar evidencia sobre cómo las comunidades educativas organizan e implementan los apoyos vinculados a actividades cotidianas como la alimentación, la higiene y la movilidad, así como aquellos que favorecen la participación de estudiantes con discapacidad. A partir de las experiencias de los distintos actores involucrados, el estudio permitirá identificar buenas prácticas, reconocer las principales barreras y comprender los desafíos que enfrentan los establecimientos para responder a estas necesidades.
El conversatorio contó con la participación de Leslye Simms, terapeuta ocupacional de la Escuela Jan Van Dijk; Rocío Briceño, investigadora del Centro de Justicia Educacional (CJE); y Sebastián Pinto, jefe (s) del Departamento de Estudios de Senadis. La conversación fue moderada por Jimena Luna, coordinadora de Proyectos de CEDETi UC.
Desde la perspectiva de la investigación y su aporte a la comprensión de las realidades educativas, Camila Martínez, investigadora asociada de la Línea Inclusión de la Discapacidad del Centro de Justicia Educacional (CJE), destacó la importancia de recoger las experiencias de quienes participan cotidianamente en estos procesos:
“La investigación permite recabar voces diversas, permitiendo contrastar los deseos y objetivos de la política pública con la realidad diaria de los estudiantes y sus cuidadoras. Así, hemos visto cómo en muchas ocasiones se exige a las familias proveer del apoyo necesario para que los estudiantes permanezcan en la jornada educativa, restringiendo el derecho a la educación de estos estudiantes. En concreto, la investigación puede medir y evidenciar realidades que muchas veces pueden ser naturalizadas o pasar desapercibidas, de modo de alimentar el debate público y el conocimiento político de estas distintas realidades”, explica Camila Martínez, Investigadora asociada de la Línea Inclusión de la Discapacidad del Centro de Justicia Educacional (CJE).
Durante el encuentro, las panelistas compartieron experiencias y perspectivas desde sus respectivos ámbitos de trabajo, abordando las brechas que persisten en los contextos educativos y los desafíos de avanzar hacia comunidades que reconozcan las necesidades de apoyo de cada estudiante. La conversación también permitió relevar el cuidado como una dimensión fundamental para garantizar el ejercicio del derecho a la educación, la participación y el aprendizaje.
“En la Escuela Jan Van Dijk, la mayoría de nuestros estudiantes depende de otra persona para alimentarse, vestirse y mantener su higiene, por lo que el cuidado forma parte del aprendizaje y no se puede separar de él. Ese trabajo ocurre cada día y casi no se ve: asistentes técnicas que realizan la alimentación, las mudas y las transferencias, con indicaciones del equipo multidisciplinario y apoyadas en adaptaciones y ayudas técnicas. También se ve en decisiones concretas, como cuando una familia no puede comprar el arnés que su hijo necesita para las transferencias y la escuela debe resolverlo con sus propios medios. Si estas prácticas no se visibilizan en una investigación, las políticas se diseñan sin conocer lo que realmente se necesita para sostener la vida y la participación de estos estudiantes, y tanto las comunidades educativas como las familias siguen cargando solas con lo que debería ser una responsabilidad compartida”, explica Leslye Simms, terapeuta ocupacional de la Escuela Jan Van Dijk.
En este proceso, contar con instrumentos que permitan comprender las habilidades y necesidades de apoyo de cada persona también resulta relevante. Por ello, la investigación contempla el uso de herramientas especializadas como Vineland-3, escala para la evaluación de la conducta adaptativa, estandarizada en Chile y próximamente disponible para escuelas, centros de salud y profesionales.
La jornada puso de manifiesto la importancia de fortalecer la colaboración entre instituciones, equipos educativos, familias y profesionales para avanzar en la identificación de barreras y el desarrollo de respuestas pertinentes a las distintas realidades de los estudiantes con discapacidad. Un desafío que requiere no solo apoyos concretos, sino también evidencia que permita comprender las experiencias de las comunidades educativas y contribuir a transformar sus prácticas.