Nada sobre nosotras sin nosotras: Mujeres y discapacidad


Ilustración en la que aparece el texto: "Nada sobre nosotras, sin nosotras. Mujeres y Discapacidad" sobre un grupo de cinco mujeres con el puño levantado y pañuelos morados

Existen aún muchas áreas en las que es necesario trabajar para poder lograr la igualdad entre hombres y mujeres: educación, derechos sexuales y reproductivos, eliminación de la violencia contra la mujer, mercado laboral, etc. Pero en el caso de las mujeres y niñas con discapacidad, algunas temáticas cobran especial relevancia en el debate, ya que debido a esta doble discriminación, son una población especialmente vulnerable en algunos aspectos.

Marzo 8, 2020

En Chile, aproximadamente, dos de cada tres personas con discapacidad son mujeres. Teniendo en cuenta que el 16,7% de la población total chilena tiene discapacidad, las mujeres con discapacidad alcanzan un 20,3% respecto a la población total de mujeres en Chile, mientras que los hombres obtienen un 12,9%. 

Estas cifras hay que entenderlas teniendo en cuenta que las mujeres y niñas con discapacidad están sujetas a una doble forma de discriminación: discriminación por razón de género, y discriminación por su propia discapacidad. Al respecto, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad indica que los Estados deben adoptar medidas pertinentes para asegurar que puedan disfrutar plenamente y en igualdad de condiciones de todos los derechos humanos y libertades fundamentales. 

Existen aún muchas áreas en las que es necesario trabajar para poder lograr la igualdad entre hombres y mujeres: educación, derechos sexuales y reproductivos, eliminación de la violencia contra la mujer, mercado laboral, etc. Pero en el caso de las mujeres y niñas con discapacidad, algunas temáticas cobran especial relevancia en el debate, ya que debido a esta doble discriminación, son una población especialmente vulnerable en algunos aspectos. 

Uno de los aspectos fundamentales en los que se debe avanzar es en garantizar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres con discapacidad. Estos incluyen: el derecho de todas las personas a tener el nivel más alto de salud sexual y reproductiva para llevar una vida sexual satisfactoria, segura y placentera. Éste es un ámbito en el que generalmente las mujeres con discapacidad se han visto excluidas por prejuicios que las ubican como mujeres asexuadas y sin poder de decisión sobre su propio cuerpo, por lo que es necesario promover una educación sexual y programas públicos de planificación familiar para poder garantizar estos derechos. 

La violencia machista que las niñas y mujeres sufren por el hecho de ser mujeres se agrava en situaciones de discapacidad, teniendo más probabilidades de sufrir violencia sexual.  Según un estudio de CERMI realizado en España, las mujeres con discapacidad que han sufrido o sufren violencia machista por parte de su pareja o ex pareja son el doble que las mujeres sin discapacidad. Algunas razones por las que se agrava esta situación en el caso de  niñas y mujeres con discapacidad son: la mayor dependencia de los cuidadores y miedo a denunciar los abusos por la posible pérdida de la provisión de cuidados, la sensación de impunidad de los agresores respecto a personas que no van a revelar el abuso, dificultades de comunicación, o menor credibilidad que se les atribuye a las víctimas de violencia machista al denunciar los hechos. 

El ámbito laboral chileno es otra de las áreas de gran desigualdad para las mujeres con discapacidad. En Chile se da la contradicción de que, aunque las mujeres con discapacidad son mayoría, la inclusión laboral de hombres con discapacidad es muy superior a la de las mujeres. A un año de la entrada en vigor de la Ley de Inclusión Laboral en Chile (mayo 2019), sólo 4.446 mujeres habían sido contratadas, mientras que los hombres contratados alcanzan un total de 8.790. En total, lo anterior supone que las mujeres representan sólo un  33,5% del total de los trabajadores con discapacidad contratados en el marco de esta ley. 

En lo que respecta a la educación, la discriminación en el acceso a la educación de las niñas y mujeres con discapacidad también se hace evidente. En Chile, según los datos de la ENDISC II, la población general adulta estudia un promedio de 11,6 años mientras que las personas con discapacidad sólo alcanzan 8,6 años en promedio de estudios. De estas cifras, al compararlas por sexo, el promedio de años de educación en mujeres es menor que los hombres. Es decir, las mujeres dejan la educación en edades más tempranas, por lo que no se resguarda el derecho a la educación en todos los niveles. Asimismo, a pesar de la implementación de leyes y decretos para facilitar la inclusión educativa, como el Decreto 83 sobre la Diversificación de la Enseñanza, siguen existiendo muchas barreras que impiden facilitar el acceso. Algunas de estas barreras son: la discriminación en el ingreso a la educación, sesgo de género en los contenidos de estudio, desconocimiento para implementar ajustes razonables por parte de los profesionales, junto con el desconocimiento y bajo uso de los apoyos tecnológicos para el acceso a la información. Además, no se entrega educación de calidad para formar profesionales, lo que impacta en la posibilidad de las mujeres con discapacidad de encontrar trabajo y acceder a ciencia e investigación en el futuro, y abandonan la educación por falta de mecanismos de resguardo para su continuidad. Asimismo, las niñas y mujeres con discapacidad tienen menos posibilidades de cumplir con la asistencia, por problemas de transporte y accesibilidad en infraestructura, información y contenidos.

De la mano de la discapacidad y la mujer, aparece otra temática de gran relevancia política, económica y social para lograr la igualdad efectiva entre hombres y mujeres.  A nivel internacional, la actividad que llevan a cabo los cuidadores supone un trabajo informal, no remunerado y realizado, en su gran mayoría, por mujeres sin opción a decidir si quieren realizarlo.  La OIT calcula que el trabajo de cuidados no remunerado supondría un 9% del PIB mundial. Del total de trabajo de cuidados no remunerados a escala mundial, aproximadamente el 76,2% es realizado por mujeres. En Chile, la ENDISC II señala que el 41,2% de la población adulta en situación de discapacidad cuenta con asistencia personal. De los cuidadores de la población adulta con discapacidad, los resultados muestran que la mayoría son mujeres (73,9%), mientras que sólo un 26,1% son hombres. Del total de cuidadores, el 93,8% tienen relación de parentesco con la persona cuidada y el 93,6% no recibe ningún tipo de pago por los servicios prestados.

Desde CEDETi UC, este Día Internacional de la Mujer queremos hacer un llamado a que Chile siga avanzando en hacer efectivos los derechos de las mujeres con discapacidad y desarrollar políticas públicas que vayan en línea con los tratados internacionales ratificados y de obligado cumplimiento para nuestro país, como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad . 

Por nuestra parte, desde el ámbito de la academia y la educación, creemos que es imprescindible comprometerse en trabajar por una investigación y desarrollo sin sesgos de género, accesible en términos de información, que ayude a crear una sociedad y una cultura inclusiva, y que avance desde una perspectiva feminista y no capacitista, es decir, sin ninguna forma de discriminación contra las mujeres y niñas con discapacidad.

Referencias bibliográficas:

Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, 2016. Observaciones finales sobre el informe inicial de Chile. Consultado en: https://acnudh.org/load/2016/04/CRPD_C_CHL_CO_1_23679_S.pdfdf

Consejo Nacional de la infancia, 2016. Niñas, niños y adolescentes en situación de discapacidad. Propuestas Mesa Técnica. Chile. Consultado en: http://www.creciendoconderechos.gob.cl/docs/1.-Ninas_ninos_y_adolescentes_en_situacio-n.pdf

 Consejería para la Igualdad y Bienestar Social (Junta de Andalucía). Mujeres con discapacidad y violencia sexual: Guía para profesionales. España. Consultado en : https://sid.usal.es/idocs/F8/FDO20906/Violencia_sexual.pdf

Dirección del Trabajo, 2019. Estadística Inclusión Laboral. Chile. Consultado en: https://www.dt.gob.cl/portal/1629/w3-article-117078.html

Ministerio de Desarrollo Social, 2015. Encuesta Nacional de la Discapacidad. Chile. Consultado en: https://www.senadis.gob.cl/sala_prensa/d/noticias/6405/libro-de-resultados-del-ii-estudio-nacional-de-la-discapacidad

Naciones Unidas, 2006. Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. Consultado en https://www.un.org/esa/socdev/enable/documents/tccconvs.pdf

Naciones Unidas, 1979. Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. Consultado en https://www.ohchr.org/sp/professionalinterest/pages/cedaw.aspx

OIT, 2018. ‘Care work and care Jobs for the future of decent jobs’. Ginebra. Consultado en: https://www.ilo.org/global/topics/care-economy/care-for-fow/lang–en/index.htm

Servimedia, 2018. Cermi denuncia en la Asamblea que el 33% de las mujeres con discapacidad ha sufrido violencia de género. España. Consultado en : https://www.servimedia.es/noticias/1114759

UNFPA, 2018. Jóvenes con discapacidad: Estudio Global sobre cómo poner fin a la violencia de género y hacer realidad la salud y derechos reproductivos. Consultado en: https://www.unfpa.org/sites/default/files/resource-pdf/UNFPA_Global_Study_on_Disability_Summary_SP.pdf

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