“Con-tacto” por Roberto Polanco


Foto público Jornada de Neusopsicología

"Hoy en día se puede decir que existen tantos autismos como personas con autismo y cada uno de ellos con formas únicas de integrarse y adaptarse al medio", apunta Roberto Polanco.

Octubre 26, 2017

Con la presencia de una verdadera multitud de estudiantes y profesionales, el 28 de septiembre se desarrolló en la Aula Magna del Campus San Joaquín la tercera Jornada Interdisciplinaria en Neuropsicología Clínica. En esta oportunidad se abordó el tema del los Trastornos del Espectro Autista a cargo de la especialista en psiquiatría del niño y adolecente, Dra. Elisa Coelho-Medeiros.

La gran asistencia demuestra el interés y la necesidad de docentes de todos los niveles, licenciados en educación y educación especial, psicólogos, psicopedagogos y fonoaudiólogos, por estar al tanto de los últimos avances, investigaciones y nuevas definiciones para entender el autismo más allá de películas, mitos o representaciones demasiado vagas.

El origen del término “autismo” viene de la antigua Grecia, cuya raíz se asocia con lo referido a “lo propio”. De manera general, el significado podría definirse como “meterse en uno mismo”. Lo encontramos en la literatura médica recién en el año 1912 por el psiquiatra suizo Eugen Bleuler quien en un artículo publicado en el American Journal of Insanity describe un síntoma de esquizofrenia que involucraba una tendencia a alejarse de la realidad externa, con clara evasión de la vida social y aislamiento emocional.

Con la última edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) se habla de una sola categoría, la del Trastorno del Espectro Autista (TEA), con la posibilidad de conseguir un diagnóstico antes de los 36 meses de vida, lo que resulta fundamental para una intervención temprana fruto de un correcto y oportuno diagnóstico.

Entendido el TEA como un trastorno multifactorial del neurodesarrollo y de tipo crónico, es importante recordar que, en palabras sencillas, estamos hablando de la manera que se tiene de integrar la percepción del entorno y, por ello, de relacionarnos con él. En un país donde hacerse cargo de la extrema segregación socioeconómica, cultural, racial, educacional e incluso urbana resulta un desafío mayor y escasamente abordado, lograr entender y atender menores con esta condición deja en evidencia una profunda necesidad de encajar, ser como el otro, como una manera de evitar la diferencia que margina y esconde.

En el caso del TEA, el grado de las limitantes para su integración vendrá dado por un lado por el correcto y precoz diagnóstico diferencial, el cual sigue siendo desde lo clínico, que permitirá hacer intervenciones oportunas y de largo plazo. Por otro lado, la poca receptividad de una sociedad que genera entornos poco flexibles o acogedores para una persona que se enfrenta de manera peculiar al medio que lo rodea, deja al descubierto el cómo podemos llegar a incapacitar sutilmente al diferente.

Hoy en día se puede decir que existen tantos autismos como personas con autismo y cada uno de ellos con formas únicas de integrarse y adaptarse al medio. La masiva asistencia a esta 3ra jornada de un importante número de profesionales ligados a la educación, son una señal esperanzadora de que se va por buen camino en la forma de abordar, intervenir y trabajar el con-tacto.

 

Foto Roberto Polanco

Autor: Roberto Polanco-Carrasco
Editor científico  – Cuadernos de Neuropsicología. Panamerican Journal of Neuropsychology.

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